lunes, 28 de abril de 2014

Fútbol y Política: «Entre balconazos y vueltas olímpicas. Velasco Alvarado y Morales Bermúdez en las Eliminatorias a México 1970 y Argentina 1978»

Por Ernesto Moreno Ampuero*
@HistoriayFutbol
@Ernesto__Moreno


En agosto de 1969 en nuestro país se cumplían dos mes de promulgada la polémica Reforma Agraria (Ley N° 17716), contemplada en el famoso «Plan Inca». El «Gobierno Revolucionario de las FF.AA.» dirigido en su primera fase por Juan Velasco Alvarado, de clara tendencia nacionalista, estatista y socializadora puso en práctica uno de los máximos reclamos perseguidos por los campesinos desde la década de 1950, bajo el lema ‘la tierra es de quien la trabaja’. Un año antes había nacionalizado los yacimientos petrolíferos de la Brea y Pariñas en Talara, en poder de la International Petroleum Company, para lo cual tuvo que devolverse millones de dólares del fisco a la familia Rockefeller, dueña de la empresa petrolífera, por un supuesto cobro indebido de impuestos. Esta primera medida netamente popular fue saludada por diversos políticos de derecha e izquierda, intelectuales y ciudadanos.

El General de División, Juan Velasco Alvarado, a la sazón presidente del Comando Conjunto de las FF.AA., había llegado  a la presidencia tras derrocar a Belaúnde en octubre de 1968. El ‘Chino’, como también se le conoció a Velasco, de esta manera, asestó un duro golpe a la oligarquía peruana[1] -defendida desde el Parlamento por la inédita alianza política entre Odriístas y apristas: APRA-UNO (conocida también como la “Súper Convivencia”) que interpuso todo tipo de trabas para que el gobierno Belaundista no lleve a cabo las reformas con las que ascendió al poder(entre ellas las de ofrecer solución a la desigual concentración territorial en el campo en pocas manos)- al arrebatarles su poder fáctico más preciado: la propiedad de la tierra. Numerosas haciendas y latifundios de la costa y sierra del país sucesivamente serían expropiadas y convertidas en cooperativas agrarias de propiedad social durante los siguientes años. Muchas de las grandes familias de gamonales y terratenientes del centro y norte del país se vieron bastante perjudicadas con la ejecución de la referida reforma.

Considerada como radical, esta medida del gobierno de reivindicar a la ignorada clase campesina obedeció a la dramática y urgente coyuntura del agro peruano, cuyo punto más álgido se produjo en los setentas del siglo XX[2]. Los medios de comunicación, radiales, escritos y televisivos, controlados por la dictadura militar, diariamente reportaban los avances de la mencionada Reforma en el interior del país.

En esta circunstancia, la política peruana del gobierno de turno se apoyó en el fútbol como un novedoso “opio del pueblo” y su fórmula de “pan y circo”  -favorecida por su masiva convocatoria-.  Se sirvió de este deporte para generar adeptos al reciente régimen, acallar o neutralizar críticas de la oposición y legitimar la dictadura ante la población. Por un lado, no fue extraño ver pues a militares presidiendo algún club limeño o dirigiendo las principales entidades del deporte en el país[3]. Tampoco sorprendían las visitas que los representantes del gobierno, casi todos ministros militares, hicieron constantemente a las concentraciones de la selección o la presencia de éstos en cuanto eventos deportivos que concitaran la atención de gran público se produzcan.

Uno de estos casos sucedió por ejemplo en agosto de 1969. La selección peruana de fútbol luchaba por su clasificación al Mundial que se iba a realizar en México el siguiente año. De aquella magnífica campaña muchos recordarán el célebre empate a dos ante Argentina en la mítica Bombonera de Boca Juniors, gracias a los goles del delantero Oswaldo ‘Cachito’ Ramírez. Pero pocos, seguro, que esta hazaña se gestó desde el primer partido del grupo con la resonante victoria sobre Argentina por 1 a 0 en el Nacional de Lima. Sin embargo, la proeza en Buenos Aires quizás no hubiera tenido tal significado si días antes no se derrotaba a Bolivia por 3-0 en Lima, triunfo que nos puso a tiro de la clasificación. La trascendencia del partido ante los bolivianos de cara a la clasificación, y su impacto mediático en el aficionado peruano, lo supo perfectamente Velasco, quien no dejó pasar la oportunidad de robarles el show a los futbolistas aprovechando que dicho día nuestro primer escenario deportivo lució totalmente colmado. Y vaya chapuzón de popularidad que se dio. La coyuntura deportiva, por entonces, se prestó para sus soterrados fines: el patriotismo desbordado del público peruano. ¿Por qué? El Estadio Nacional de Lima, lleno de bote a bote, se presentó como escenario perfecto para la revancha contra la selección de Bolivia, que la semana anterior, el domingo 10 de agosto, nos había infligido una dolorosa derrota en el Estadio Hernando Siles de La Paz. El clima de animadversión y «venganza» contra el rival no se generó tanto por el marcador, que fue un ajustado 2-1, sino porque tal resultado fue favorecido y producto del vergonzoso arbitraje del yugoslavo-venezolano Sergio Chechelev[4].

Aquella recordada tarde del domingo 17 de agosto nuestro himno nacional fue fervorosamente coreado por las cerca de 50 mil almas que retumbaron el recinto deportivo. Seguidamente el Presidente de la República, Juan Velasco Alvarado, rompió todos los precedentes en los anales del fútbol peruano y bajó desde la tribuna oficial para entrar al campo de juego, estrechar la mano y abrazar a cada uno de los jugadores de la blanquirroja; mientras el público enloquecido de las cuatro tribunas incansablemente ovacionaba el gesto populista.

Velasco sorpresivamente hizo lo mismo con el árbitro del partido y los integrantes de la selección altiplánica. Después del saludo dio una vuelta olímpica por la pista atlética del Estadio Nacional acompañado del Ministro de Educación, General Alfredo Arrisueño, del Ministro del Interior, General Armando Artola, y del Presidente del Comité Nacional de Deportes, Dr. JavierAramburú[u1]  Menchaca; por su parte el público seguía jubiloso y caluroso con la ovación.  La tribuna de honor y la preferencial -siempre símbolo de la flor y nata de la oligarquía- no se quedó atrás y también aplaudió fervorosamente, aunque parezca mentira, mientras el Presidente declaraba: “Arriba Perú. Saludo a la afición peruana que en este momento grande vibra con el deporte. Creo que el deporte ha tenido la virtud de acrecentar el nacionalismo en el Perú. Ese nacionalismo tiene olor a petróleo y Reforma Agraria.”

Se trató quizás de la única vez que un presidente peruano recibió semejante aceptación de público en un recinto deportivo. Nunca fue más aplaudido un Jefe de Estado. Esto también se explica porque en la memoria de las personas seguía fresca la toma de la refinería de Talara de manos norteamericanas, hecho que se celebró posteriormente a lo largo del gobierno militar cada 09 de octubre con el “Día de la Dignidad Nacional”. Muchos creyeron que Velasco Alvarado encarnaba el ideal de progreso y cambio que el primer gobierno Belaundista no logró por diversos factores políticos, tales como el constante boicot parlamentario de la Coalición APRA-UNO, que le impidió cumplir las reformas prometidas y que en la agenda velasquista, ya sin Congreso de por medio, eran prioridad. La gente le tomó bastante cariño por ello, pero lo que en realidad buscaba Velasco era legitimar su inicial régimen que no llevaba ni un año de instalado antidemocráticamente. Para seguir adelante con su plan de nacionalizaciones necesitaba de un respaldo popular masivo y para ello requería una fuerte base social. Y el fútbol, conforme a sus intereses populistas, aumentaba el ferviente nacionalismo en la población.

Semanas después, al presente episodio, Perú alcanzó la ansiada clasificación al Mundial de México tras el empate que, con mucha garra, obtuvo en la inexpugnable Bombonera ante la Argentina de Perfumo, Brindisi, Marzolini, Rendo y Tarabini, y que ya todos sabemos se celebró con mucha algarabía. Desbordes y fiestas populares, caravanas de hinchas, bailes en las calles, manifestaciones espontáneas en todo Lima y varias partes del país daban cuenta del notable efecto distractor-y de espectáculo- que el futbol podía conseguir. Los festejos en el país se extendieron durante los siguientes días en la capital. Lo que engrandeció aún más la hazaña fue que solo se contaba con jugadores locales que luego se consagrarían a nivel mundial como Sotil, Chumpitaz, Gallardo y Cubillas. Mientras el ‘futbolero presidente Velasco no desaprovechó ningún instante y se “subió al podio” de los mundialistas promoviendo multitudinarios balconazos desde su casa, además de innumerables agasajos en Palacio de Gobierno en los que no perdía el tiempo de fotografiarse con los principales jugadores. Una sobreexposición digna de película.

Durante esta década el futbol peruano colectivamente vivió un auge inusitado, del que se careció en los 50’ y 60’. Las buenas actuaciones del combinado nacional situaron al deporte rey en el corazón mediático de la prensa. A su vez, en esta década el fútbol se terminó de convertir en parte neurálgica de nuestra vida en sociedad[5]. Ello se debió a que el Estado invirtió desde la educación pública en el deporte. Así, por ejemplo, tenemos los torneos inter-escolares en las emblemáticas grandes unidades, semilleros muchas veces de grandes cracks. Se privilegió la enseñanza de la educación física y la práctica del futbol, vóley, basquet y el atletismo entre otras disciplinas pero siempre fiel a la doctrina nacionalista, acorde con la ideología del régimen militar en el poder. Se reafirmó el “Mente sana, en cuerpo sano”.

La ‘época dorada’ del futbol peruano y las dictaduras militares

Como vimos, la denominada época dorada del futbol peruano coincidió con la dictaduras militares de los setentas y se prolongó hasta inicios de los ochentas, con el regreso de la democracia y restauración en el poder del derrocado arquitecto Fernando Beláunde. Durante esta década —marcada políticamente, como ya se dijo anteriormente, por el Gobierno Revolucionario de la FFAA— nuestro país gozó de un bien merecido prestigio futbolístico tanto a nivel sudamericano como mundial debido a la brillante generación de futbolistas que conquistaron para el país su segunda Copa América, en 1975 tras derrotar en la final a Colombia, y alcanzar en dos oportunidades los cuartos de final de los mundiales en los que se participó.

Aquella notable camada de jugadores estuvo conformada inicialmente por Víctor Zegarra, Julio Baylón, Pedro Pablo León, José Fernández, Luis Cruzado, Héctor Chumpitaz, Roberto Challe, Ramón Mifflin, Alberto Gallardo, Orlando de la Torre, Eloy Campos, entre otros, complementada luego de manera acertada, por Teófilo Cubillas, Hugo Sotil, Juan Carlos Oblitas, Juan José Muñante, César Cueto, Percy Rojas, Alfredo Quesada, Jaime Duarte, Rubén Díaz, José Velásquez, Gerónimo Barbadillo y un experimentado Julio Meléndez.

Pero creemos que debajo de esta política del fomento del deporte y los valores en el país se ocultaban otros fines instrumentales. ¿Era el futbol un nuevo ‘opio del pueblo’? Para la época ya se había consolidado como un deporte de masas, era el preferido por la afición. Se convirtió también en un fenómeno sociológico que reflejó el rápido crecimiento poblacional de Lima producto de las migraciones de la costa, sierra y selva; norte, centro, oriente y sur del país, como lo demostró por ejemplo nuestra selección amateur que participó por segunda y última vez en unas Olimpiadas de fútbol (Roma 1960). El público acudía masivamente al Estadio Nacional a ver los famosos ‘tripletes’ de partidos tanto del Descentralizado, la Finalísima de la Copa Perú, los antiguos Campeonatos Nacionales Amateurs –disputados cada dos años– y sobre todo cuando jugaba la selección tenga o no posibilidades de clasificación. Esto lo sabían bien los militares por lo que se aprovecharon del futbol y su coyuntura para contentar a las multitudes, y legitimar sus dictaduras, con la creación del Instituto Nacional de Recreación, Educación y Deporte (INRED), semejante a lo que hoy es el Instituto Peruano del Deporte (IPD), bajo la influencia del modelo cubano castrista[6]. Mediante este organismo fiel al totalitarismo de las dictaduras se buscó ejercer un control ideológico sobre la población a través del nacionalismo en los deportes amateurs.

Para las eliminatorias al mundial de Argentina 1978 sucedió algo similar. El sábado 26 de marzo de 1977 en el Estadio Nacional, en el último partido del grupo que también compartía Ecuador, nos jugábamos la clasificación ante Chile. Una revancha quedaba pendiente por saldar ante los sureños que nos dejaron fuera del Mundial de Alemania 1974, tal vez por un exceso de confianza de nuestra selección aquella vez. Perú llegaba a este nuevo ‘Clásico del Pacífico’ casi en igualdad de posibilidades que los de la estrella solitaria. Se debía ganarles, obligatoriamente, para poder acceder a la liguilla final de los mejores 3 equipos de Sudamérica, que finalmente otorgaba dos cupos al mundial argentino[7]. En la semana previa, casi todos los ministros del régimen militar, a la cabeza de Francisco Morales Bermúdez, declararon sobre el partido como si fueran los jugadores demostrando así la trascendencia que tenía el deporte para sus fines. Aunque valgan verdades, prácticamente toda la presente eliminatoria se comportaron así. El jefe del INRED, Luciano Cúneo, en plena coyuntura de efervescencia manifestaba reavivar los proyectos de ampliación del Estadio Nacional[8]

Finalmente en un ambiente festivo, Perú venció con total justicia por 2-0 a Chile con goles de Sotil y Oblitas, mientras el presidente Morales Bermúdez[9] hizo un espectáculo que no fue tan celebrado como el que Velasco había hecho 8 años antes. Algunos testigos del acto mencionan que estuvo con unas copas de más. Sin embargo, pese al rechifle ensordecedor de algunas tribunas, que le gritaban no hacer política con el fútbol, como ante la ovación de las otras, no pudo contener su emoción y, una vez que el árbitro brasilero Armando Coelho decretó el final del encuentro, dejó raudamente el palco oficial de las autoridades para meterse al campo de juego y desatar su euforia y más grandes pasiones. Se enfundó en un gran abrazó con el recordado técnico Marcos Calderón -el más exitoso de nuestro balompié- y cada uno de los jugadores. Luego se puso la camiseta del capitán Meléndez y cantó a viva voz el Himno Nacional ante el delirio generalizado del público asistente que no le silbaba. Lima, aquella noche, fue un carnaval. Los siguientes días seguían las portadas como los homenajes rendidos por el Presidente acompañado de su Gabinete Ministerial en el Círculo Militar. Perú atravesaba una racha de éxitos deportivos en básquet, vóley, futbol y golf[10]. Las promesas del Presidente Morales Bermúdez, secundado por el Ministro de Educación de la época, General Otto Elespurú, de seguir apoyando e invirtiendo en los deportes amateurs no cesaron a la vez que el exhibicionismo de los militares a lo largo de esta década.

Vemos pues que fútbol y política en nuestro país no han estado divorciados y, al contrario, estuvieron fuertemente de la mano durante la etapa más gloriosa de su historia. Aunque dicho acercamiento hacia el deporte por antonomasia de las masas –concretizado en apoyo económico del estado– siempre estuvo alineado a intereses nacionalistas, afines a los Gobiernos Militares de los setenta, que aprovechando su gran convocatoria lo emplearon para legitimar sus dictaduras y ejercer cierto control sobre la población que potencialmente pudo convertirse en opositora a sus fines políticos. El fútbol se constituyó, por entonces, debido a sus efectos distractores en un poderoso instrumento de dominación ideológica sobre la sociedad, cuyas consecuencias no dejaron pasar presidentes como Velasco Alvarado y Morales Bermúdez.

* Director de "Historia, Tradición y Fútbol". Egresado (Bachiller) de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales, UNMSM.

Fuentes y Bibliografía:
Libros:
- CONTRERAS, Carlos y CUETO Marco. Historia del Perú Contemporáneo. Instituto de Estudios Peruanos. Lima. 2007.
- PEASE, Henry. El Ocaso del poder oligárquico: lucha política en la escena oficial, 1968-1975. Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo. Lima. 1980.
- LOWENTHAL, Abraham (comp.). El gobierno militar: una experiencia peruana, 1968-1980. Instituto de Estudios Peruanos. Lima. 1985.
- KLAREN, Peter F. Nación y sociedad en la historia del Perú. Instituto de Estudios Peruanos. Lima. 2004.
Periódicos:
- Diario “El Comercio” – julio, agosto, setiembre de 1969; enero, febrero y marzo de 1970, enero, febrero, marzo de 1977
- Diario “La Prensa” – julio, agosto, setiembre de 1969; enero, febrero y marzo de 1970, enero, febrero, marzo de 1977

Internet:
- Desde “1975: Cuando los militares y el INRED quisieron tumbar el fútbol profesional en el Perú”:
http://www.cronicaviva.com.pe/index.php/component/content/article/62-roberto-salinas-comenta/13141--1975-cuando-los-militares-y-el-inred-quisieron-tumbar-el-futbol-profesional-en-el-peru
- “Chechelev, un árbitro infame y descarado”:
http://leyendasyrelatosdefutbol.blogspot.com/2009/04/chechelev-un-arbitro-infame-y-descarado.html


[1] La oligarquía en el Perú ejerció un gran dominio político-social-económico y cultural sobre la mayor parte de la población del territorio. Dicha élite se enquistó en el poder de forma directa en el gobierno o de forma tácita a través de alianzas con el capital extranjero. Su estancia se dio durante buena parte de la historia de la República, desde el siglo XIX y se prolongó hasta gran parte del XX. Así, tras una lenta agonía visible en varios aspectos desde la década del 50’ del siglo pasado; la decadencia y posterior cancelación del estado oligárquico implicó evidentes cambios estructurales sobre todo en cuanto al régimen de propiedad territorial tanto en la costa como en la sierra luego de producida la Reforma Agraria en 1969, cuyas consecuencias pueden verse aún en la actualidad.
[2]La necesidad de una reforma agraria en el Perú fue planteada desde finales de los cincuenta del siglo pasado, durante el gobierno oligárquico de Manuel Prado y Ugarteche, al tomarse conciencia de los riesgos políticos y sociales de una estructura de propiedad de la tierra que excluía de su acceso a la mayoría de pobladores campesinos y que mantenía en el atraso económico a gran parte de las áreas rurales. Por ejemplo, en 1962 el gobierno militar de Ricardo Pérez Godoy, dictó una ley de reforma agraria circunscrita al valle de La Convención, en Cusco, reconociendo una grave situación de hecho resultante de grandes movilizaciones campesinas como las encabezadas por el guerrillero Hugo Blanco.

[3] Por ejemplo, el contralmirante de la Marina, Augusto Gálvez Velarde, presidió largos años el club Sporting Cristal para luego ser el titular de la FPF en 1977, tras suceder en el cargo al General Manuel Monassi, y finalmente dirigir el INRED, hoy IPD.

[4] En uno de los más tristes capítulos de la historia del fútbol peruano, las crónicas narran que si bien Perú aquella tarde no cumplió el mejor de sus partidos, lo que el árbitro cobró en contra no tuvo nombre. Casi al final del partido, anuló inexplicable e increíblemente un gol legítimo al delantero Alberto Gallardo, que a la postre hubiera sido el empate en la siempre difícil altura de La Paz. Esto provocó la indignación y protesta de todo el equipo, desencadenándose una trifulca con agresiones y drásticas sanciones. En el Nacional, momentos previos al partido de vuelta, la ira e ingenio del público peruano no se hizo esperar pues se montó un espectáculo llamado “El castigo a Chechelev”, donde un personaje vestido de charro mexicano pisoteó, apaleó y quemó un muñeco de trapo que representaba al polémico árbitro.

[5] Durante esta década tanto los medios de comunicación radiales como televisivos consolidaron la captación de la atención de las masas, proceso iniciado años atrás con la cobertura que los periódicos limeños le daban en amplias secciones deportivas especializadas en sus ediciones diarias. No olvidemos que a partir del primer mundial mexicano los partidos empezaron a trasmitirse vía microondas. Así, el fútbol logró convertirse en un fenómeno sociológico en nuestro país. Del quizás deporte más pasional y preferido por las multitudes es menester precisar que durante el tránsito de los 50’ a los 70’ logra dar pasos agigantados en su evolución favorecidos por los factores ya mencionados. Lo dicho, no solo se puede apreciar en los partidos del torneo local, sino también en los amistosos que la selección sostuvo ante potencias como Inglaterra (1959) o España (1960), en eliminatorias ante Brasil (1957), Colombia (1961) o Uruguay (1965), en los sudamericanos disputados en Lima (1953, 1957) y en los mismos encuentros de la selección amateur en los torneos preolímpicos (1960 y 1964) en los que la gente colmó nuestro primer recinto deportivo.

[6] El órgano rector del deporte peruano, en ese momento por la influencia de Fidel Castro, pasó a llamarse INRED, una copia del INDER cubano, que daba prioridad al deporte, a la educación física y a la recreación, en ese orden. La copia peruana ponía la primero a la recreación, luego a la educación física y al final al deporte. Anteriormente se llamó Comité Nacional de Deportes.

[7] Perú sumaba 4 puntos, fruto de sendos empates de visita ante Chile (1-1) y Ecuador (1-1) y un triunfo de local ante los norteños (4-0) y la victoria era una necesidad para superar a Chile que con 5 puntos, merced a sus dos victorias ante Ecuador  y un empate de local contra Perú, solo le bastaba un empate.

[8] Cúneo declaraba al diario “La Prensa”, días previos al partido ante Chile en Santiago, los deseos del Gobierno Militar de revivir un viejo proyecto de remodelación del primer escenario de nuestro país. La idea del régimen era invertir entre seis y siete millones de soles de oro en ampliar el Estadio Nacional para aumentar su capacidad a 60 mil personas.

[9] El General Francisco Morales Bermúdez dirigió el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, en su segunda fase, al perpetrar un repudiado golpe de estado a Velasco Alvarado, conocido como el ‘Tacnazo’ en agosto de 1975. Se caracterizó por su tendencia derechista al desactivar la mayoría de reformas nacionalistas de su predecesor.

[10] En marzo de 1977, nuestro país vivió 20 días de gloria deportiva. Dicha racha la inició la selección femenina de vóley con Lucha Fuentes, Irma Cordero y Ana Cecilia Carrillo al conquistar por sexta vez el sudamericano en el coliseo Amauta, tras derrotar a Brasil. Le seguiría la selección femenina de básquet, dirigida por el norteamericano Sims, en un ambiente de verdadero carnaval deportivo al coronarse por primera vez campeona sudamericana luego de vencer al favorito Brasil. El golf no se quedó atrás con Patricio Alzamora al llevarse el título sudamericano de su categoría, en varones y Alicia Dibós, en damas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

El legado de la familia Lobatón en el fútbol peruano

Por Ernesto Moreno Ampuero

El apellido Lobatón es histórico y tradicional en nuestro país pues ha sido sinónimo de goles y buen fútbol desde la década del 60' del siglo pasado hasta la actualidad. Varios jugadores, que han sido familiares, han pasado por los clásicos equipos de Lima con singular protagonismo como los Mosquera (Alfredo, Vides, Nemesio y Roberto), los Soto (Jorge, José y Giancarlo), los Mellán (Fernando y Manuel), los Delgado (Guillermo y Érick), los Vílchez (Wálter y Óscar), entre otros. Y parece, que, en el caso de los Lobatón, su legado no llegará a extinguirse porque aún se mantienen vigentes. A continuación, los jugadores que no solo compartieron el mencionado apellido, sino también lazos de sangre y otras cosas más en un post especial preparado por el autor.

1) Víctor Lobatón: Puntero izquierdo (fallecido). Primo de Abel Lobatón (padre). El famoso Kilo en la década de los 60’ jugó con Roberto Chale, Héctor Chumpitaz, Luis Cruzado y Ángel Uribe en Universitario de Deportes –club donde fue goleador, salió campeón en 1966 y jugó la Copa Libertadores de 1967 y el recordado Atlético Chalaco del Callao, en el que acabó su carrera a mediados de los 70’. Posteriormente, como entrenador, dirigió al Octavio Espinoza de Ica. Se le recuerda también por ser integrante de la selección peruana amateur del Preolímpico de 1964 y anotar el infeliz gol que, finalmente, le anuló el árbitro uruguayo Pazos desencandenando la ira del público que provocó la tragedia del Estadio Nacional, la mayor catástrofe deportiva de nuestro país.






2) Hugo Lobatón Gálvez: Delantero (fallecido). También primo de Abel Lobatón (padre). Entre 1963 y 1967 jugó en Sporting Cristal con Chito de la Torre, Fernando Mellán, el gato Vásquez, José del Castillo, Ramón Mifflin y Luis Rubiños. Estuvo presente en históricos partidos de los celestes en 1964 ante FC Barcelona de España y el Dínamo de Moscú, donde cobró singular protagonismo al causar la expulsión de la araña negra Lev Yashín, leyenda del arco mundial, esto ocurrido casi al finalizar el partido que los celestes del Rímac ganarían con gol del doctor Eloy Campos. En 1968 fue cedido al Juan Aurich de Próspero Merino, Nemesio Mosquera y Eladio Reyes con los que salió subcampeones, justamente, tras perder la final ante Sporting Cristal, partidos que no pudo jugar por tener contrato con los rimenses. En 1969 emigró por unas temporadas a México donde alternó en Diablos Blancos de Torreón -siendo uno de los primeros futbolistas extranjeros en dicha institución, a la que llegó en marzo de dicho año con otro exrimense José Villanueva Roca- y luego recaló en el Irapuato en la temporada 1971-72. Se retiró en Juan Aurich, tras jugar una temporada en el Barcelona S.C. de Guayaquil, club a donde llegó en el año 1974 con el defensa peruano Orlando "Chito" de la Torre. También fue preseleccionado nacional para el Mundial de México 70’ y participó del segundo amistoso ante la selección de Inglaterra en el Estadio Nacional en 1962. 




3) Manuel Lobatón Vesgas: Delantero. Hermano de Abel. Militó en el Atlético Chalaco en la década del 70' donde fue dirigido por Alberto Terry. En el equipo más antiguo del puerto del Callao jugó junto a Víctor Lobatón, Ramón Aparicio, Nicolás Fuentes y Mario 'Velita' Aquije entre otros. También jugó por Alianza Lima donde alternó con futbolistas de la talla de Víctor Zegarra, Téofilo Cubillas, Julio Baylón César Cueto y José Velásquez. Emigró a finales de los 70' al Saprissa de Costa Rica donde marcó 5 goles.


4) Abel Augusto Lobatón Vesgas: Delantero (56 años). Primo de Hugo y Víctor Lobatón (Q.E.P.D.). Padre de Abel, Carlos y Jhilmar. Apareció como grata revelación en la temporada de 1976 con el Sport Boys del Callao. En los 80’ por sus destacadas actuaciones con la misilera dio el salto al extranjero. Jugó en Deportes Quindío, Deportivo Pereyra y DIM de Colombia, país en el que dejó buena impresión. Se retiró en su querido Boys a inicio de los noventas. También fue seleccionado nacional donde tuvo que pelear el puesto de puntero derecho con otros grandes futbolistas que había en aquella época como Juan Jose Muñante y Geronimo Barbadillo. Su hijo Carlos comentó que él fue su maestro al enseñarle ejecutar penales y tiros libres con soberbia y calidad.

 

5) Pablo Lobatón Gálvez: Hermano de Hugo y primo de Abel (padre). Se trató de un marcador derecho con muy buena salida por su franja, por la cual lo hacía constantemente. Jugó alrededor de 5 años en Sporting Cristal. Fue campeón con los celestes en 1983 de la mano del paraguayo César Cubilla y jugó la Copa Libertadores de 1984. Compartió el equipo con grandes jugadores como Alfredo Quesada, Héctor Chumpitaz, Rubén Toribio Díaz, Pedrito Ruiz, César Loyola, Juan Caballero, entre otros. Actualmente radica en Virginia USA.


6) Carlos Enrique Lobatón Donayre: Volante (44 años). Homónimo de Carlos Lobatón, actual capitán del club cervecero. Jugó en Sporting Cristal entre 1990 y 1993. Salió campeón en 1991 con aquel equipo que integraron otros recordados jugadores como Leo Rojas, Horacio Baldessari, Miguel Miranda, Pablo Zegarra y Franco Navarro, entre otros. También lo hizo en la Copa Libertadores de 1992 y 1993 con los rimenses. Su hermano Luis Alejandro hace años atrás fue alcalde del Rímac.


7) Abel Lobatón Espejo: Delantero (36 años). Hermano mayor de Carlos y Jhilmar. El famoso murciélago jugó en Sport Boys y varios equipos del medio local. Tuvo cortas salidas al extranjero a equipos de Brasil, Portugal y Ecuador con poca fortuna. También fue seleccionado nacional a inicios del 2000’ aunque sin mayor éxito. Actualmente se encuentra retirado del fútbol profesional.



8) Carlos Augusto Lobatón Espejo: Volante (34 años). El 'Loba' hizo las categorías inferiores en Sporting Cristal (de 1997 al 2000), pero fue en Sport Boys donde debutó a nivel profesional hasta la fecha. Jugó el Sudamericano de Fútbol sub-17 de Paraguay 1997 a su regreso de Colombia donde radicó con su padre. Se mantiene en el cuadro celeste desde su regreso al club en el 2005. Carlitos por su elegante fútbol, derroche y finos goles es ya un referente de los celestes. Loba es muy querido por la hinchada rimense. También ha sido seleccionado nacional y formó parte del equipo peruano que quedó tercer puesto en la Copa América de Argentina en el 2011, donde se le recuerda el golazo que le marcó a Colombia en los cuartos de final.


9) Jhilmar Lobatón: mediocampista (15 años). El último del 'clan' Lobatón. Hermano menor de Carlos y Abel. Pertenece a la categoría 1998 de las divisiones menores del club Sporting Cristal, donde viene destacando junto a Brandon, hijo de otro gran símbolo del equipo: Roberto Palacios. Promete ser a futuro un jugador muy útil al equipo y próximo referente bajopontino.


HistoriaTradicionyFútbol.blogspot.com

Fuentes consultadas:

+ElSiglodeTorreón.com.mx
+FotosJugada@Jugada.com
+ElTiempo.com
+http://www.nacion.com/
+FotosFutbolPeruano.blogspot.com
+GraderiasCelestes.blogspot.com
+ArkivPerú
+Depor.pe
+DeChalaca.com

+ Revista 'El Gráfico'
+ Archivo-Fútbol Ecuador.blogspot.com
+ Twitter: JORGE NOVILLO @USA413

Agradecimientos especiales a:

- Alfredo Quesada Farías (ídolo del Sporting Cristal)
- Carlos Augusto Lobatón Espejo (jugador del Sporting Cristal)
- José Julio Villanueva Roca (exjugador de Sporting Cristal, actualmente analista deportivo en México)

miércoles, 8 de mayo de 2013

La historia de los balones en los Mundiales


Un repaso interesante de las diferentes pelotas que se utilizaron desde 1930. El artículo salió publicado en la revista digital Cuadernos de Fútbol, en junio de 2010, del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE) y en la del Centro para la Investigación e Historia del Fútbol (CIHF)

Por Luis Javier Bravo Mayor (Madrid, España, socio del CIHEFE y del CIHF).

El balón, protagonista principal del fútbol y de la regla número 2 de las Reglas de Juego, ha estado presente en los distintos Campeonatos del Mundo de Fútbol con diferentes versiones, desde aquellos ásperos, duros, pesados hasta los actuales teledirigidos a los que se les acusa de hacer extraños. De aquéllos que se deformaban con su uso hasta los casi perfectamente circulares. De distintos materiales, formas, nombres. Pero siempre como protagonista principal.

En los inicios no se hace mención alguna en las Reglas de Juego a como debía ser o pesar. Más tarde International Board consideró que debía ser esférico, por supuesto, y que sus medidas serían las de una circunferencia entre 675 y 700 milímetros. No ha variado hasta la actualidad en que esas medidas son de 68 y 70 centímetros. En cuanto al peso si ha habido variaciones pues, al contrario de lo que se pueda pensar, los balones antiguos no tienen que ser más pesados necesariamente, más bien al contrario. En las primeras disposiciones se acordó que al principio del partido el balón debería pesar 369 gramos como mínimo y 426 gramos como máximo. En la actualidad deben ser 410 gramos como mínimo y 450 gramos como máximo.

Para el Mundial de Uruguay en 1930 fue utilizado un balón denominado T - Shape. La característica principal de este balón son los 12 gajos de piel auténtica que lo conformaban y que tenían forma de T. Dentro del cuero se encontraba la vejiga la cual, una vez inflada, había que proteger atando con unos cordones que el mismo portaba para no exponerla al exterior y que causase daños a los jugadores.

La anécdota más importante es la protagonizada en la final por los contendientes que, no habiendo llegado a un acuerdo en el balón a utilizar en la misma, decidieron jugar medio tiempo con el balón presentado por cada uno, sorteándose con cual se jugaría en cada tiempo saliendo para la primera parte el balón argentino y el charrúa para la segunda… Al descanso vencían los argentinos utilizando su balón dándole la vuelta los orientales en la segunda parte utilizando el suyo.


Así lo relató el árbitro belga Jean Langenus, encargado de dirigir la final, en su libro de memorias “Silbando por el mundo”: “…Luego se vio que todas estas medidas eran inútiles, ya que todo se desarrolló del modo más normal y deportivo, a pesar de la animosidad entre los dos países, que se reveló desde el momento en que hubo que escoger balón para el encuentro. Cada equipo llevaba un balón de fabricación nacional y pretendía no jugar más que con el suyo, lo que explica que en el momento de empezar me encontrase yo en medio del campo con un balón en cada brazo. Hubo que elegir tirando a cara o cruz”.


Para el siguiente Mundial, a celebrar en Italia en el año 1934, un nuevo modelo. Su nombre es Federale 102 y era de fabricación argentina.


Modelo de 12 gajos de piel auténtica acabados en punta. Como los anteriores disponía de cordones para impedir que la vejiga saliera hacia el exterior y proteger así a los futbolistas, los cuales utilizaban pañuelos envueltos alrededor de la cabeza o boinas con el fin de no hacerse heridas con balones descosidos y desprovistos de protección. Con este balón ya no fueron necesarios. Los inventores de la pelota sin costuras visibles fueron los argentinos Luis Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi, los cuales llamaron a su invento “Superball”. La primera pelota con este sistema se utilizó por primera vez en Argentina en 1931. El invento tuvo tanta aceptación que para el Mundial de 1934 se compraron 12 pelotas para utilizar en los diferentes partidos.




En 1938, en el Campeonato celebrado en Francia, se cambió de nuevo el modelo. El balón Allen fue el siguiente protagonista. De estos balones solo quedan réplicas.

La casa Allen fue la primera en patrocinar el balón en una fase final de un Campeonato del Mundo.

La característica principal de este balón se encuentra en que cada lado del balón dispone de dos gajos salvo en la parte del cordón donde tiene tres. En la foto visible en la parte superior.



En Brasil 1950 hay un avance técnico que es el de la incorporación de una boquilla conectada a la válvula, tal y como hoy día. A partir de aquí no volvió a utilizarse el sistema de cosido. El nombre de este balón es Super Duplo - T.


Un balón cosido a mano y de 18 paneles es el que se utilizó para el Mundial de Suiza en 1954. Es el primer balón tintado de la historia, en este caso en color amarillo. Al ser más eficaz para la visión en futuros Mundiales siguieron tintándose los balones. Bautizado como Swiss World Champion. Durante la celebración de los encuentros los balones carecían de publicidad.

Balón con el que Pelé se consagró en Suecia 1958. Su nombre era Top Star. Elegido entre 102 opciones finalmente triunfó el de la casa sueca “Sydsvenska Läder - el och Remfabriken”, localizada en Ängelholm, con el número 55. Le cupo el honor tras llegar a ser uno de los diez finalistas. Había dos modelos, uno marrón y otro blanco. El de la final fue blanco. Hecho de piel auténtica.

Para Chile 1962 se preparó a Crack. Estaba formado por 18 paneles de cuatro y seis lados de color amarillo. En algunos partidos del campeonato se jugó con balones similares a los del anterior Mundial. Durante 18 años más fue el balón utilizado en el campeonato chileno.

Un balón de 25 paneles llamado Slazenger Challenge 4 Star fue el elegido para Inglaterra 1966. Fue utilizado en dos colores, blanco y naranja. En la final se utilizó el naranja. Ha sido la última ocasión en que este color ha sido utilizado. Constaba de 25 paneles cosidos a mano.

Con este modelo Adidas entró en los Mundiales hasta hoy. El cambio en la fabricación de los balones fue completo a partir del Telstar (estrella de la televisión), modelo utilizado en México 1970.
La característica más visible la desaparición de los gajos por la inclusión de los hexágonos de colores blanco (20) y negro (12). Todo un clásico.

Telstar para Alemania 1974. Dado el éxito no existen variaciones con el Mundial anterior, exceptuando la aparición de un modelo completamente blanco llamado Chile en homenaje al primer balón blanco aparecido en un Mundial.



Telstar para Alemania 1974. Dado el éxito no existen variaciones con el Mundial anterior, exceptuando la aparición de un modelo completamente blanco llamado Chile en homenaje al primer balón blanco aparecido en un Mundial.

Tango España, creado para España 1982. Presentó unas costuras impermeables innovadoras que reducían el peso del balón en caso de lluvia respecto a los anteriores balones. Es el último balón de cuero.

Azteca fue el modelo para México 1986. Es el primer balón oficial sintético de los Mundiales lo que se tradujo en la mayor duración y la mayor impermeabilización del balón.

Etrusco Unico fue el modelo de  Italia 1990. Es el único balón que ha sido utilizado en un Mundial, una Eurocopa y unos Juegos Olímpicos. El gran avance tecnológico conseguido con este balón fue gracias a una capa interna de espuma negra de poliuretano que lo hacía completamente impermeable. A partir de este balón comienzan a aparecer las medidas de presión, la marca registrada y deja de quedar a la vista, colocándola dentro de los dibujos, la válvula.
Questra en los Estados Unidos 1994. Tecnológicamente incluía una capa de espuma de polietileno que lo hacía más controlable y más rápido al ser chutado. Primer balón en incluir el logo FIFA APPROVED.

Francia 1998 nos presentó a Tricolore. Para este balón Adidas incluyó su nuevo logotipo. Es el primer balón de concepción multicolor, imitando los colores de la bandera francesa. El avance tecnológico de este balón consistió en incluir una capa de espuma sintáctica que lo hizo aún más duradero, enérgico y con una mayor capacidad de respuesta. Dejó de fabricarse en Europa para hacerlo en Marruecos, Pakistán o Tailandia.
En Corea y Japón 2002 apareció un nuevo modelo llamativo y colorido. Es el Fevernova. Incluía una capa de espuma refina y carcasa tejida de tres capas que le hacían más predecible en el disparo. La superficie adopta una innovación en un dibujo de cientos de celdas.
El Teamgeist (espíritu de equipo) fue creado para Alemania 2006. Es considerado el primer balón completamente esférico. Carece de costuras. Fabricado en 18 piezas. Por primera vez cada uno de los balones de cada partido estuvo personalizado con el nombre de los contendientes, el estadio la fecha y la hora de comienzo.

Este es el balón utilizado en la final, el Teamgeist Berlín.

Sudáfrica 2010 nos va a mostrar a Jabulani que significa “celebrar” en IsiZulu, una de las once lenguas habladas en Sudáfrica. Tecnológicamente será más estable y certero al disparo y los porteros podrán agarrarlo mejor dado que no dispone de costuras. Para la final del Mundial veremos otro balón, el llamado Jo’Bulani. Es idéntico al anterior pero será de color dorado y es un homenaje a Johannesburgo, sede de la final, llamada la Ciudad de Oro.